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La moda y sus contradicciones

Para Georg Simmel la moda es una forma de relación social que permite a los sujetos integrarse dentro de un grupo con más facilidad, ya que la apariencia se modela con más facilidad que el comportamiento. Las mismas características que facilitan la integración, también facilitan la diferenciación.

La contradicción se encuentra en que una persona que adquiere una estética determinada para revelarse como singular, desviándose de las corrientes de moda más comunes, en realidad está creando otra distinta. Se ven como disidentes frente a un grueso de imitadores, pero para Simmel eso no es más que una forma inversa de imitación.

Otra contradicción es que la propagación de una tendencia en la moda desemboca necesariamente en su fracaso. Toda moda ampliamente aceptada pierde su atractivo al dejar de ser un elemento diferenciador.

 

Moda

La moda (del francés mode, y éste del latín modus, "modo" o "medida"). Se trata de un conjunto de tendencias en el vestir (ropa, accesorios), en los estilos de vida y en las maneras de comportarse, que marcan o modifican (temporalmente) la conducta de una o varias personas. Las tendencias de la moda dependen de muchos factores: sociales, económicos y políticos, entre otros (véase globalización y occidentalización).

Se pueden dividir los estudios sobre la moda fundamentalmente en dos corrientes principales. La primera, aquellos que estudian la moda como un mecanismo de transmisión vertical, fundamentalmente de arriba a abajo, y por otro lado los estudios que entienden que la moda es producto de un proceso de interacción horizontal, existiendo jerarquías entre los símbolos, pero que no se determinan de forma categórica unos a otros.

Siglos Moda
Siglo XVI Uso de capa corta sin capucha
Siglo XVII Calzones cortos con medias de seda, chupa y casaca
Siglo XVIII Casacas francesas
Siglo XIX Pantalón para caballeros

 

Década de 1960

Esta década se destaca por la revolución. Se utilizaba ropa cómoda de nuevo siguiendo la línea natural del cuerpo, la ropa juvenil, y se deja atrás el lujo burgués. Se abandona el uso habitual de sombreros y guantes de vestir. A partir de 1966 se había puesto de moda la ropa extravagante, con estampado de mariposas, de flores, pop-art o étnicos. Las siluetas volvieron a ser más lisas y se comenzaron a imponer rápidamente por todo el mundo entre las jóvenes las revolucionarias minifaldas, cortas hasta el muslo, aparecidas en Londres en 1965 de la mano de la diseñadora Mary Quant.